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La alcachofa, todo corazón

21 - 04 - 2015

Tiene un nombre que cuando era niño y lo oí por primera vez, me sonó raro. Con los años y los conocimientos descubrí que en el castellano antiguo se denominaba alcarchofa y carxofa en catalán, evidentemente, términos afectados por su origen del noreste de África, del árabe al-kharshûf, que nos indica el origen de este sonido tan peculiar.
Su aspecto también es curioso y uno se queda con la sensación de que lleva puesta una armadura, cual armazón medieval al que vamos despojando las hojas exteriores, para alcanzar su deseado corazón, cumpliendo con lo que dice el refrán , “hoja a hoja se come la alcachofa”, toda una exaltación a la paciencia.
A pesar de estos antecedentes, la alcachofa posee una larga historia y siempre ha sido muy apreciada, desde que griegos y romanos, los primeros que empezaron a consumirla, siempre se le han atribuido cualidades afrodisíacas, aunque la realidad es que los científicos nos dicen que posee un alto contenido de vitaminas, fibras, minerales, bajo índice de colesterol, hidratos de carbono y proteínas,
Rebozada, salteada, gratinada, con crema, rellena, frita, cocida…, las opciones de esta verdura en la cocina son variadas y en este video os propongo una receta con almejas.

Pongamos unas alcachofas en nuestra vida, sin utilizar aquella funesta dieta de la alcachofa y siguiendo un sabio consejo popular que dice “La alcachofa de abril para mí, la de mayo para mi amo y la de junio para ninguno”, o parafraseando a Audrey Tautou, la protagonista de la película Amélie, quien en una de las escenas sentencia con un “al menos usted nunca será una hortaliza, porque hasta las alcachofas tienen corazón”.

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