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Más allá de la flor del almendro

02 - 05 - 2014

Todos sabemos, o al menos nos lo han hecho creer, que los isleños poseen un carácter especial que los proyecta como gente especial, muy anclada en su tierra y cierta animadversión hacia todo lo que es continental.

Esta leyenda, que forma parte del costumbrismo mediterráneo, no se adapta a Gemma, Dolça, Bàrbara, María del Mar y Catalina, cinco isleñas continentales que izan la bandera de la dinamización de la almendra mallorquina y han desarrollado la plataforma 3+1 (Innovación Gastronómica Mallorquina), que con la marca Ametlla +, proponen convertir la almendra de Mallorca en un condimento privilegiado que potencie los sabores de lo que se está cocinando, evitando la preparación de la “picada” de toda la vida, como producto recomendado para celíacos, vegetarianos y pensando para personas con problemas cardiovasculares.

Con unos perfiles profesionales que provienen de estudios universitarios que alguno podría considerar como antagónicos: Licenciadas en nutrición, psicología, filosofía y letras o provenientes del diseño de interiorismo o del sector turístico. Y todas ellas con unas edades bastante diferenciados.

dossier de premsa Ametlla+ de Mallorca-6¿Cómo se han encontrado para crear algo tan particular como la dinamización de la almendra mallorquina?

Debemos ir a la declaración de principios de su iniciativa, que como muchas otras cosas de este proyecto parten del enamoramiento, definiendo que el motivo de su creación está basado en “una historia de amor con la tradición y la cultura”.

Curiosamente, quizás por haberse desarrollado en una isla, en Mallorca existen ¡50 variedades diferentes de almendra! y en esos principios, vuelven a destacarse conceptos sentimentales, en este caso declarando que “nos basamos en una idea un poco romántica de los recuerdos de la infancia, de lo que significaba para la economía de los hogares la recogida y venta de la almendra”.

Para llegar a Atmella+ han ido desgranando poco a poco sus objetivos, con recuerdo especial a los ancianos cultivadores, la dejadez de los campos y el destacado de “convertir a la almendra en un producto gourmet, capaz de responder a una necesidad como es la comida, aportando el valor de la exquisitez”, todo ello previo a un sesudo plan de marketing con el que ese amor a la tradición y la cultura de ciertos valores mallorquines sean compartidos en todo el mundo.

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