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Restaurante La Volátil, el espíritu de Baco y la calidad gastronómica

30 - 12 - 2015

Me había propuesto desconectar intensivamente de todo aprovechando unos días de descanso, después de 28  jornadas ininterrumpidas de trabajo. Me refugié en mi casa y cuando cerraba los ojos, en mi mente solo aparecían imágenes de platos, productos, mi equipo trabajando…, por ello cuando sonó el teléfono por primera vez no atendí la llamada. No fue hasta la quinta ocasión y diez minutos más tarde cuando decidí contestar. Por aquello de que si alguien insiste, es que se trata de una llamada importante y porque en la pantalla aparecía el nombre de Jaume Jovells de Can Pineda.

Mi colapso de imágenes desapareció cuando iniciamos la conversación, surgieron las risas y en una charla cómplice nos íbamos poniendo al día de las cosas de la vida, a pesar de que lo más razonable hubiera sido que nos viéramos, ya que vivimos a escasos diez minutos. Pero como resulta normal en estos casos, siempre resulta difícil, además, lo irónico del caso es que nos vemos ocasionalmente en los restaurantes en los que ambos trabajamos. Conocedor de mis servicios de asesoría gastronómica, me informó de la iniciativa de los hermanos Susana y Víctor Company  para la apertura de un local en el que la cultura del vino y la gastronomía se hermanaran bajo el nombre de La Volátil  y  con ubicación en el número seis de la calle Muntaner de Barcelona. No dudé ni un instante en aceptar esta colaboración, primero porque venía de la mano de Jaume y segundo porque desde la primera  reunión  me contagié de la ilusión de dos jóvenes expectantes con un proyecto que podía significar un cambio importante en sus vidas.

Hace años que colaboro con restaurantes consolidados o con otros de nueva apertura que solicitan mis servicios de asesoría gastronómica  y entre profesionales, siempre acordamos lo adecuado para el buen funcionamiento de su negocio, diferente a la de un cliente que decidió invertir su dinero en la creación de un restaurante, con un criterio tan peregrino como afirmar que “con un par en la cocina y otro en la sala, a ganar dinero”. Lejos de ser conocedor de lo que significa la dedicación y el sacrificio que conlleva este oficio. En el caso de Susana y Víctor, su ilusión se conjuró con la tranquilidad que les proyectaba para afrontar esa aventura y las propuestas gastronómicas que les presenté, basadas en la calidad de producto, para compartir, sencillas, divertidas y sinceras.

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Como siempre sucede en este oficio, lo más importante era construir un equipo que elaborara ese conjuro. Me puse manos a la obra con quien ha sido mi mano derecha e izquierda muchas veces, David García, para buscar el perfil indicado de personas que gestionaran la cocina de La Volátil. Mientras desarrollábamos el proyecto y nos reuníamos con Víctor y Susana, los ojitos de David brillaban tanto como los de ellos. Al final, viendo su reacción me salió la frase: ¨David tú eres el chef que se necesita aquí¨. David no dudó demasiado. La confianza y respeto que nos tenemos nos ha permitido trabajar juntos mucho tiempo sin conflictos y siempre siendo muy claros entre los dos. ¡El barco ya tenía capitán!, David aportaba la experiencia, la pausa, la tranquilidad y sus conocimientos al proyecto.

La euforia que a partir de ese momento estaba presente en todos nosotros, se vio alterada por el factor obras,  que como siempre se alargan y no conocen de plazos de ejecución.

Con la carta definida solo faltaba probar el producto. ¿Elegir una anchoa entre las 4/5 mejores del mercado?, ¡bendito problema!, y  ¿un jamón?, ¡bendito problema!. ¿Qué más probamos ?.

Susana y Víctor aportaron su criterio en los platos para crear una carta que realmente les motivase para su local. En caso de empate técnico,  teníamos como árbitro a su padre, Pepe Company, el seny de la empresa, que sin entorpecer, guía y asesora para llegar a buen puerto.

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Los benditos problemas de las pruebas de productos, definieron la oferta: anchoas, bravas, aceitunas, guisos, patatas fritas de las buenas,  para acompanyar a una oferta de más de 200 referencias de vinos que seguro satisfaràn al enólogo más exigente. Falta rodaje, pero con el espíritu positivo, el nivel humano que gestiona La Volátil y el buen hacer, llegarán lejos.

Ahora solo falta tiempo para asentar el proyecto y cómo no, algo de suerte que siempre va bien.

Desde aquí, os envío mi conclusión: ¡MUCHA SUERTE FAMÍLIA!

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Jordi Anglí

 

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