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Un paseo entre frutales y el valor del cultivo ecológico

07 - 07 - 2014

Mientras Jordi Anglí se encontraba en pleno frenesí en la cocina, yo estaba en un oasis de tranquilidad.

Para los contenidos de este blog, habíamos consensuado profundizar en lo que os explicábamos en una entrada anterior con el título La huerta del Llobregat. El cultivo ecológico y de proximidad es una aportación importante y decidimos transmitiros lo que hay detrás.

Jordi, en más de una ocasión y muy fiel a sus principios, siempre me comenta que “quienes me conocen, ya saben de mi preocupación y valoración del producto para que nuestro trabajo en la cocina sea creativo, eficiente y el resultado final posea un plus de sabor. El producto es la esencia de la cocina y la buena elección de cada uno de ellos es el fundamento de lo que cocinaremos. Por este motivo, cualquier cosa no vale”.

Con esa premisa me cité con Jaume Torras de fructusweb.com para visitar las más de 13 hectáreas de frutales de cultivo familiar y ecológico que explotan en Sant Climent del Llobregat y sus cultivos hortícolas del Llobregat. Biznieto de pagesos, Jaume, emprendedor inquieto, encarna la visión actual del cultivo y la comercialización de los productos de la huerta y la fruta de temporada, ofreciendo visibilidad en una plataforma web  en la que proyecta al consumidor y al profesional de la hostelería las nuevas formas de acercar los productos cultivados.

El punto de encuentro fue en el almacén de distribución y las oficinas que el grupo posee en Viladecans y desde allí nos desplazamos a Sant Climent por una comarcal con multitud de curvas que apasionan a los conductores avezados. La visión sinuosa dio paso a una más uniforme cuando llegamos a la finca e iniciamos el recorrido entre cerezos, melocotoneros, perales, manzanos…, que se escenificaban a modo de una gran urbe plagada de edificios, aunque en este caso se personalizaban en cientos y cientos de árboles frutales que acaparaban la vista y parecían no tener fin. Con Jaume pisamos sembrado y visualicé la sinfonía de colores de los frutos, unos en plena fase de recogida y otros en su última fase de maduración.

Las acostumbradas granizadas del final de la primavera y el inicio de la época estival, habían hecho acto de presencia y algunos frutos, pocos, representaban los restos de la devastación de este fenómeno climatológico que destroza cosechas y desespera a los cultivadores. Con resignación y como si fuera algo normal y asumido, Jaume recordaba el último temporal y la recogida de los frutos esparcidos por el suelo, con un “¡suerte que la granizada fue breve!”.

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La conversación siguió y la agricultura ecológica se convirtió en protagonista. Jaume Torras impulsó esta orientación en los cultivos, valorando “un cultivo sostenible en el que el terreno posee una importancia vital, no sólo es el soporte de los árboles, es un conjunto de acciones que se alejan radicalmente del aporte de agentes químicos y tiene muy en cuenta aspectos como la poda, la fertilización vegetal, la instalación de trampas que atraen a los insectos y previenen plagas y aunque los costes de inversión son elevados por el largo periodo de tiempo en el que el terreno estará ocupado, merece la pena aportar valor a la biodiversidad y ofrecer al consumidor productos saludables”.

También me hablaba de la tradición familiar, del duro trabajo de pagès, del ADN familiar en el que se ha instalado el amor al campo y al cultivo y su decisión de continuar vinculado a la pagesia utilizando las herramientas online del siglo XXI. Tras un largo paseo entre frutales, llegamos a una pequeña nave en la que se encontraba su padre, Antoni Torras.

Antoni, curtido por el sol de mil recolecciones y una gestualidad de permanente dedicación a la inclinación hacia el sembrado, conversaba con nosotros mientras estaba preparando cajas de peras de Sant Joan recién recogidas. En medio de su afán productivo, me hablaba de la tradición del pagès y el orgullo que para él significa serlo: “Puedo explicar mil historias de lo que ha sucedido en la zona de Sant Climent y en la huerta del Llobregat, de las especulaciones que en su día provocaron que la huerta que producía para Barcelona, se convirtiera en lo que es en la actualidad, ¡muchas veces pienso en escribir un libro!”.

Llegados a este punto, seguimos la conversación alrededor de la cereza, un producto de temporada muy esperado que durante dos meses se convierte en uno de los protagonistas de nuestro consumo. Se recoge cuando está madura ya que una vez recolectada, apenas cambia su maduración. Los nutricionistas hablan muy bien de esta fruta ya que posee muchas propiedades nutritivas y muy rica en vitaminas y minerales.

Antoni, en su estado de buena voluntad participativa, quiso añadir su opinión comentando “hace unos días estuvieron en nuestra finca unos periodistas de BTV que quisieron conocer el por qué de la fama de las cerezas de Sant Climent y nuestra forma ecológica de cultivarlas”.

El resultado de esa visita se emitió en BTV el 23 de mayo:

Conversar con Jaume y Antoni da para mucho y estas primeras reflexiones las ampliaremos con sus cultivos de verduras ecológicas del Llobregat y tomar la palabra a Antoni, sin llegar a editar un libro, para que nos cuente esas historias de la pagesia de toda la vida y sus reflexiones respecto a la huerta que producía para Barcelona.

Jose Rabadán

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