Dicen que más vale prevenir que curar, y un viaje a Londres siempre debe tener muy presente el uso de calzado cómodo. La inmensidad de la ciudad y nuestro deseo de conocerla, exige largas caminatas y otros tantos largos trayectos en transporte público, utilizando largas escaleras mecánicas para viajar su metro pinypon o los característicos autobuses rojos de dos pisos cuyos conductores sortean la circulación o las calles estrechas con gran habilidad.

Londres es una ciudad de contrastes y uno de los más significativos es Camden Town, barrio que se ha ganado el título de ser uno de los más famosos del norte de la ciudad. Básicamente es conocido por su mercado, tiendas, ambiente y la vida alternativa de sus habitantes, que en 1974 iniciaron los hippies que se instalaron en este barrio y colocaban puestos de ropa y artesanía. Fueron los que empezaron a dar vida al bullicio actual donde más de cien mil personas inundan sus calles cualquier fin de semana. Punto de encuentro de turistas y muchas tribus urbanas que visten con estéticas dispares, con el sonido de fondo de los diversos estilos musicales que oímos mientras pasamos por la gran cantidad de establecimientos, multitud de espacios que combinan tabernas/restaurantes/bares musicales/salones de té, pubs, cada uno de ellos con un sonido identificado con su oferta y estilo.

Entrar en la planta baja del mercado es una sensación un tanto claustrofóbica, docenas de puestos en los que además de comida, nos ofrecen los típicos productos que compramos cuando vamos de turismo y seguro que saldremos de allí con alguna taza, camiseta o sudadera con estampado alegórico a London, Camdem o de cualquiera de sus universidades reconocidas internacionalmente. Se encuentra en lo que fueron unas antiguas caballerizas y sus minúsculas tiendas aprovechan cada centímetro cuadrado para exponer sus productos, que en muchas ocasiones comparten espacio con estatuas de caballos o relieves en las paredes, que también encontramos en los patios exteriores y de paso nos oxigenamos un poco con el húmedo ambiente londinense, para seguir la ruta por el resto del barrio, dejando los suvenires y  explorando otras propuestas más al gusto convencional, ideales para los alternativos o buscadores de artículos casi fetichistas (o totalmente fetichistas), antigüedades o productos que seguramente inundarán nuestras pupilas y practicar el típico shopping londinense.

Durante este carnaval dominical que se asemeja a una rúa incesante de gente cool, mezclada con los turistas que adivinamos por su cámara en ristre y alguna que otra cara con evidente despiste al sentirse un tanto desubicado, la oferta gastronómica se asocia con el perfil de sus visitantes, no olvidemos que Camden es la cuarta atracción turística de la ciudad, y nos encontramos con multitud de establecimientos que surgen en cualquier lugar, con ofertas diversas de restauración, paradas de crepes, mexicanos, italianos y orientales. Pero el lugar más auténtico es el mercado, donde nos encontramos con muchos puesto itinerantes y permanentes que proponen, servida en bandejas, una amalgama de tipo de comida que casi acapara a cualquier cocina del mundo. Por tres o cuatro libras podemos degustarlos y si esperamos al final de la mañana y en el horario mediterráneo de comer más allá de las dos, podemos comprarlas por un precio inferior. Eso sí, controlando a quien nos sirva, porque nos puede ocurrir que nos llenen el envase sin la guarnición correspondiente, aprovechando que vamos despistados en un día de turismo y no prestamos la atención necesaria cuando sacamos la cartera o el monedero para pagar y…,  nos podemos encontrar con la sorpresa de comer solo arroz.

En este lugar el estilo de casa victoriana no es el dominante como sucede en muchos barrios de la ciudad. A excepción de algunas calles, la anarquía es la dominante en sus construcciones y la sensación que encontramos es un poco esquizofrénica con pinturas de todo tipo en las fachadas de los edificios, eso sí de ladrillo, que identifican un style of life muy propio y con el que a buen seguro nos contagiaremos.Diapositiva 1

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