Este apetitoso postre, también bautizado como “carajillo de Bailey’s”, puede llegar a poseer fundamentos místicos y espirituosos, para aquellos que creen que el postre significa atracción glotona, ofrenda caprichosa a su estómago o escenificar el deseo de los dioses, venerando las mitologías terrenales que poseen un dios específico del alimento, la comida o la cocina.
Esta parte mística la pueden identificar desde el influjo de Hestia, diosa de la comida de la antigua Grecia, a quien antes que a Zeus se le realizaban ofrendas en los banquetes, hasta los Incas, Mayas y Aztecas que consumían chocolate como una fuente de poder divino que les proporcionaba energía y curación.
La cuestión espirituosa viene de Irlanda, recogida en una creación de un tal Bailey que consiguió estabilidad en la combinación de la crema irlandesa con el whisky, consiguiendo un licor suave, gustoso y un toque dulce.
Aspectos místicos y espirituosos al margen, quedamos muchos a los que un postre apetitoso es una buena forma de cerrar una comida.
Ingredientes:
Crumble:
Harina 100 grs
Almendra polvo 100 grs
Azúcar 100 grs
Mantequilla 90 grs
Café descafeinado 10 grs
Cremoso chocolate:
Cobertura 70% 250 grs
Crema de leche 250gr
Azúcar 75 grs
Yema 75 grs
Gelatina hojas 2,5unidades
Helado de Bailey’s 300 ml
Café soluble
Elaboración:
Crumble:
Mezclar en bandeja de horno la almendra en polvo, la harina, la mantequilla y el azúcar. Cocinar a 170º hasta que este tostado. Retirar del horno, dejar enfriar y añadir el café. Reservar.
Cremoso de chocolate:
Hacemos una crema inglesa con la leche, la yema y el azúcar. Añadimos la gelatina y el chocolate picado. Movemos y reservamos en nevera. Cuando esté frio montamos en maquina con la crema de leche. Guardar en mangas y reservar.
En el memento del servicio montamos una base de crumble de café. Sobre esta base, colocamos un poco de cremoso de chocolate y encima del cremoso una quenelle de helado de bailey´s.
Espolvoreamos el conjunto con más café soluble.