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Crema catalana con frutos rojos

05 - 02 - 2016

Josep era un campesino de un pueblecito catalán que en el siglo XVIII sustentaba su vida y la de su familia faenando en el campo y en su corral. Era conocido por sus excelentes gallinas, productoras de unos huevos muy apreciados, especialmente por las monjas del convento de su localidad, quienes lo habían habilitado como su proveedor destacado. El 19 de marzo se encaminó guiando su carro hacia el convento para hacer entrega de sus productos.

Al llegar, la oración y la vida monástica de las monjas, aquel día no eran así, estaban muy nerviosas y alteradas porque el obispo de la zona las visitaba. Era todo un privilegio para ellas debido a que los altos priores no acostumbraban a realizar acto de presencia en conventos tan pequeños como el de ellas. Pero debido a sus habilidades gastronómicas, que habían llegado a los oídos de un ilustre eclesiástico muy complaciente con su estómago, se personó en el edificio para rendir pleitesía a sus buenas costumbres y darse un buen ágape. Las monjas estuvieron a la altura en los platos, pero cuando llegaron al postre, el anunciado flan previsto, vivió un pequeño accidente en su elaboración y su consistencia quedó un tanto líquida y parecía más una papilla que un flan. Para solucionar tal percance y satisfacer al glotón obispo, las monjas improvisaron y remataron el supuesto flan con azúcar quemado para darle más consistencia.

Con rapidez lo colocaron en la mesa y la impaciencia de su ilustrísima lo atacó con una buena cucharada que al llegar a su boca le hizo exclamar un sonoro: crema! (quema en castellano), que no le eximió de dar buena cuenta del flan apañado y ensalzar su sabor. Las alabanzas de este bon vivant, fueron las que indujeron a las monjas a bautizar como crema a lo que un accidente en la cocina la convirtió en uno de los postres que poco tiempo después se convirtió en uno de los  más populares de aquella comunidad, estableciendo el día del santo de Josep como el principal para estar omnipresente en todas las mesas.

Esta pequeña ficción es en realidad lo que cuenta la tradición como el origen de la crema catalana y su evolución en el tiempo, es la que propongo en esta receta.

Ingredientes:

Leche 1litro
Azúcar 150gr
Yema de huevo 120gr
Maicena 40gr
Piel limón 1unidad
Piel naranja 1uni
Canela br. 1uni
Vainilla 1uni
Frutos rojos 300gr
Isomalt 100gr

Elaboración:

Infusionar los aromáticos con la leche y la mitad del azúcar. Infusionar 5 minutos y colar. Blanquear las yemas junto con la mitad del azúcar y la maicena.

Mezclar la leche con los huevos y traer al fuego. Dejar 20 según después de hervir moviendo constantemente. Tapar en contacto y reservar.

Llenar los platos correspondientes y caramelizar con el quemador y azúcar moreno.

Añadir encima los frutos rojos y decoración de isomalt

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